SEMINARIO VIRTUAL DE AEOS CON LA COLABORACIÓN DE LA FUNDACIÓN BBVA

“¿Cómo interpretas a Shostakóvich guardando la distancia social?”. La música sinfónica afronta la pandemia como una “oportunidad” para reinventarse

JUAN PUJOL

La tercera sesión de los seminarios online “(Re)Establecer los Escenarios: Orquestas y Auditorios en un Mundo Post-Covid”, que impulsan la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas y The Global Leaders Program con la colaboración de la Fundación BBVA, ha abordado el reto al que se enfrenta la música en directo en cuanto a los formatos. ¿Es necesario dar conciertos todas las semanas? ¿Tiene un concierto que durar dos horas o más? ¿Hay que interpretar siempre sinfonías completas o se puede reducir a sólo un movimiento? ¿Es necesario actuar siempre en salas sinfónicas?

22 mayo, 2020

“Nuevos Formatos de Producción de Conciertos: Arte Post-Pandemia”, es el descriptivo título de este tercer encuentro virtual (que puede seguir íntegramente en el vídeo sobre estas líneas). La primera palabra ha sido para Valentina Carrasco, colaboradora desde hace más de diez años de La Fura dels Baus y directora de escena, que ha reivindicado la música como elemento de transgresión. “Yo creo que el arte es sobre el riesgo y sobre no rendirse ante ciertas cosas, ha habido antes artistas que así lo han entendido. En mi humilde opinión debe haber una piedra que golpeé a estas restricciones. Las restricciones se pueden convertir en oportunidades, especialmente si trabajas en áreas creativas. Para mí es vital utilizar los problemas como una herramienta de crecimiento”.

Carrasco ha recordado que en el pasado ha habido numerosos directores y artistas que han abordado desde muy diversos ángulos el modo en que ocupar el escenario, adoptar, por ejemplo, una postura más hierática, aumentar la distancia entre intérpretes. “Sin embargo -ha destacado- yo soy más partidaria de concebir algo completamente diferente ante esta situación. También está el reto de crear nuevas composiciones que se adapten a las nuevas salas y espacios en que se va a interpretar. Puede ser una oportunidad de crear nuevas piezas, más enfocadas para solistas y quizá eso sea lo más interesante para mi, el modo de enfrentarse a esas nuevas creaciones. Es un momento para mirar de otro modo al repertorio y dar oportunidad a piezas que no se tocan de manera habitual”.

También ha llamado la atención para no mezclar lenguaje con canal: “el streaming es un código digital, no es una interpretación artística… Interpretar es el momento efímero, la equivocación, el directo… Tenemos que ser valientes y empujar las restricciones. Siempre habrá alguien que te diga que no está permitido hacer lo que estás haciendo, pero la vida es sobre lo que está vivo, no sobre lo que hay en una pantalla”.

Actuaciones en streaming remuneradas

Tras ella, ha tomado la palabra la directora de Educación musical del National Arts Centre of Canada, Genevieve Cimon, que ha puesto en común la exitosa experiencia que están viviendo con su iniciativa #CanadaPerforms.

“A mediados de marzo, cuando Canadá adoptó las primeras medidas de distanciamiento social, alcanzamos un acuerdo de colaboración con Facebook Canadá para crear un fondo de 100.000 dólares para apoyar a los artistas que actuaran desde casa”. El día 19 de ese mismo mes lanzaron el programa. Desde entonces, más de setecientos artistas han podido cobrar unos emolumentos de mil euros por su actuación en vivo desde su domicilio. Y aún tienen una lista de espera de más de seiscientos, no dan abasto, como ha remarcado Cimon: “la experiencia ha superado con creces nuestras expectativas y de momento hemos multiplicado por siete la aportación inicial de fondos ”.

Cerca de 4,2 millones de personas se han conectado a alguno de los conciertos y el modelo ha inspirado una iniciativa similar en Irlanda. Más allá de las cifras, según ha explicado Cimon, el programa también es buen ejemplo organizativo de colaboración: “Se crearon equipos de trabajo interdepartamentales, se fomenta la evolución tecnológica para gestionar los livestreams, los artistas pudieron acceder al equipo tecnológico y humano. Estamos trabajando con cuarenta organizaciones y buscamos todo tipo de alianzas estratégicas que permitan continuar apoyando al sector y manteniéndolo vivo”.

Para Cimon, esas alianzas serán vitales en el futuro del sector: “(los patrocinios) serán absolutamente necesarios. Nos gustaría romper los silos y actuar de un modo más colaborativo. Cuando los patrocinios son exitosos, pueden resultar en una creación de valor, y para ello es fundamental que surjan de la cocreación, la cooperación y la coproducción. Hay mucho valor que ganar por esta vía: tanto para los individuos como para  las organizaciones y, por ende, para la sociedad.

¿Cómo interpretar a Shostakóvich guardando la distancia social?

“El dilema es que cuanto más grande es la orquesta, más importante es para los músicos sentarse juntos, de lo contrario no te escuchas…”. Con esta afirmación ha comenzado su intervención Hobart Earle, director musical y principal de la Orquesta Filarmónica de Odessa, que ha arrancado advirtiendo: “Yo voy a ser la voz de la tradición hoy. Vamos a intentar mantenernos, presente y futuro, lo más cerca posible de lo cómo lo hacíamos en el pasado, que es lo que creo el público espera de nosotros”.

El maestro Earle ha destacado el doble carácter que, a su parecer, tiene esta crisis sanitaria: global y local, se trata de una pandemia (esa es la dimensión mundial) pero está afectando de un modo muy desigual a distintas partes del globo. “Por suerte Ucrania no tiene una gran cantidad de casos. Cerró suficientemente pronto”, ha destacado.

Esto ha permitido a la ciudad de Odessa mantener una cierta actividad en las calles, lo que les permite plantearse la opción de poder tocar en directo dentro de poco: “Haremos conciertos en parques, donde se pueden mantener la distancia social de la orquesta, y cuando llegue septiembre tenemos un gran festival al aire libre planeado”.

“Ahora bien -ha reparado el director- aquí está el gran dilema, ¿cómo puedes interpretar a Shostakóvich guardando la distancia social? Hay que buscar nuevas fórmulas, pero estos dilemas no son fáciles de resolver. Nuestra misión es ofrecer una temporada diversa: música sinfónica, proyectos grandes y más pequeños, contemporánea… es lo que siempre se ha esperado de nosotros. ¿Pero cómo salir adelante tras esta situación tan especial? Si intentas poner a grandes orquestas con los músicos guardando una gran distancia social, encontrarás problemas para que hagan un producto musical de calidad”.

Por último, Earle ha lanzado un mensaje esperanzador: “La música no es el lenguaje del miedo, puede evocar miedo en algunas circunstancias, pero es el lenguaje de la paz, de la armonía, de la pasión. Representa a una humanidad común en un modo único y espiritual. Hay demasiado miedo en el mundo ahora mismo. Intenten no tener miedo, estén bien y manténganse sanos”.

“Para sobrevivir basta una palabra: flexibilidad”

Angel Gil Ordóñez fundó hace diecisiete años el Post-Classical Ensemble, que define como un “laboratorio experimental orquestal”. “Me hice músico para compartir la música con otros. Preservar la experiencia de la música en directo es crucial. Nuestros esfuerzos durante esta pandemia deben ir orientados a crear las condiciones de seguridad para que esa actividad siga. Una orquesta es una de las grandes adquisiciones de la humanidad, es un milagro. Como directores, queremos compartir esa experiencia mágica con cuanta más gente mejor”.

“¿Sobreviviremos?”, se ha preguntado. “La respuesta corta es sí. Por una palabra muy sencilla: flexibilidad. Vemos que los modelos más tradicionales se están viendo forzados a ser flexibles. Creé el ensemble hace más de 17 años con la convicción de que la flexibilidad, tanto en formación como en programación, era la respuesta al declive de la audiencia en los Estados Unidos. Europa aún no está ahí, pero aquí sí estamos sufriendo eso: la gente no va a conciertos como hace 15 años”.

A ese público con el que se ha dejado de conectar “tenemos que hacérselo atractivo, subraya Gil Ordóñez, “y hablo especialmente de gente que sí ama la cultura. Creemos que esa gente no va a conciertos porque los formatos tradicionales (obertura, concierto de piano, sinfonía…) no les atraen. Así pues: cambiemos los formatos, ¿cómo incorporamos elementos con los que sí se relacionan? Cine, narración, artes visuales, danza…¿Cómo creamos un sentido de vocación en cada interpretación?”. Son, para él, las claves. “Estamos constantemente explorando y experimentando como compartir con nuestra audiencia”.

Para el maestro, la respuesta del público es crucial: “una orquesta refleja el trabajo y la cultura de una comunidad, y en este caso se trata de una cultura -la de la ciudad de Washington- altamente educada, internacional, orientada a las artes. Tal vez no seamos exportables a todas las regiones, porque efectivamente es reflejo lo uno de lo otro”.

Alcanzar mayores audiencias monetizando el contenido digital

Desde Classical:NEXT, una iniciativa de intercambio de ideas que celebra una gran reunión internacional anual, se encuentra actualmente explorando diferentes opciones digitales para garantizar que su comunidad se mantenga conectada: entre otras iniciativas están estudiando el desarrollo de una plataforma de aprendizaje online. Así lo ha relatado su gerente, Fabienne Krause, que ha recordado que “estaríamos en Rotterdam ahora mismo -en una reunión presencial-, pero los tiempos han cambiado y nos hemos vistos obligados a ofrecer nuestros contenidos online”.

“Estamos acumulando diferentes ideas de orquestas, ensembles, artistas y compositores pero, ¿hemos de convertirnos todos en algo digital? Desde luego si esta situación se alarga en el tiempo, tendremos que ser capaces de ofrecer contenidos que aporten un valor diferencial. Después de haber estado tanto tiempo en fase de contenidos gratis, entramos en un momento en el que nos planteamos si eso devalúa al arte”.

“Está situación -ha reflexionado Krause- debe servir como catalizador de nuestro objetivo general: alcanzar a una audiencia mayor, y hacerlo en este caso monetizando estos nuevos contenidos. Una de las maneras de avanzar es crear formatos nativos digitales a partir de conciertos clásicos, crear contenidos específicos para estos nuevos canales también cuando termine la crisis del coronavirus. También es una buena oportunidad para aumentar la programación no convencional, aunque tardará en llegar, por supuesto. La colaboración con otras disciplinas es fundamental para explorar nuevos formatos”.

Un ‘reset’ mental para la humanidad

Las intervenciones han finalizado con Hugo Ticciati, director del festival sueco O/MODƏRNT y director artístico, que ha aportado una aproximación más “utópica y espiritual” a la grave crisis sanitaria generada por el coronavirus.

Sin menospreciar ni un ápice el enorme dolor que se está produciendo en el mundo, tanto en las incontables muertes como en el impacto económico, ha querido destacar que “podemos podemos aprovecharlo como una oportunidad de cambio, de mejora, de transformación. Este silencio en el espacio es una bendición para la creación artística. Había una cierta saturación, demasiadas cosas a la vez…  Es un buen momento para buscar cómo ofrecer esos silencios a nuestra audiencia en los conciertos, también se ha de ofrecer silencio, no solo sonido”.

“Mi desafío – ha continuado- es no volver tal cual a lo que teníamos, si no plantar semillas durante este tiempo, para regresar con nuevos ojos, una nueva mentalidad, volver radicalmente distintos… Hay que aprovechar este silencio para que salga toda la energía creativa acumulada. Es un reset mental y espiritual para toda la humanidad. 

¿Cómo comunicar todos estos retos y dilemas a los que se enfrenta un sector que lleva dos meses en semiparálisis? Será el centro de gravedad en torno al que gire la próxima sesión, el jueves 28, “Atraer al Público para Regresar: Comunicación Post-Pandemia”, también de acceso libre bajo registro en este enlace .