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La ópera se podrá ver en directo en los cines Yelmo el 8 de octubre

El Teatro Real inaugura su temporada con una nueva producción de ‘Manon Lescaut’, de Giacomo Puccini, patrocinada por la Fundación BBVA

FUNDACIÓN BBVA

Entre los días 23 de septiembre y 11 de octubre, el Teatro Real ofrecerá 13 funciones de Manon Lescaut, patrocinadas por la Fundación BBVA. La ópera se podrá ver en directo en los cines Yelmo el 8 de octubre. Manon Lescaut estuvo más de un siglo ausente de su escenario. Paradójicamente, la ópera se presentó en el Real apenas nueve meses después de su estreno absoluto en Turín, en 1893, año en el que Verdi se despedía con su genial Falstaff, dando paso a los compositores que, con el impulso del verismo, trazaban ya los nuevos caminos de la gran tradición operística italiana.

17 septiembre, 2026

Ópera

Manon Lescaut

El más importante de ellos fue, sin duda, Giacomo Puccini (1858-1924), que con Manon Lescaut, la tercera de sus diez óperas -después de La Villi y Edgar– revelaba ya algunos de los rasgos que definirían su producción futura: la sensibilidad para explorar la psicología femenina, la delicada expresividad melódica, el refinamiento y la riqueza de la orquestación -llena de geniales hallazgos tímbricos y armónicos- y una increíble capacidad para crear atmósferas dramatúrgicas, con personajes casi reales y tangibles que empatizan profundamente con el público.

L’histoire du chevalier des Grieux et de Manon Lescaut, de Antoine-François Prévost, publicada en 1731, inspiró tres óperas anteriores a la de Puccini: una de Auber (1865), otra de Ponchielli (1872) y la tercera, de Jules Massenet (1884), estrenada con éxito apenas nueve años antes (la misma novela inspiraría también a Hans Werner Henze en su Boulevard Solitude, ya en 1952).

El libreto de Manon Lescaut se resiente de su tormentosa redacción, en la que participaron varios autores, dejando la trama con elipses y saltos narrativos que, sin embargo, ensambla la poderosa música de Puccini, fluida y evocadora, articulando las distintas escenas con una orquestación de extrema eficacia narrativa.

El drama fatal de Manon podría reducirse a una frase del refranero popular: “quien todo quiere, todo pierde”. La bella y voluptuosa protagonista, con una personalidad impetuosa, voluble, contradictoria y compleja, no consigue renunciar al lujo y opulencia que la seducen, ni al amor que le ata a Des Grieux, que no puede ofrecerle la vida glamourosa y desahogada a la que aspira.

Para el director de escena Carlos Wagner, que debuta en el Teatro Real, Manon se aprovecha de sus relaciones licenciosas con hombres pudientes para financiar una vida económicamente desahogada con su verdadero amor, Des Grieux, incapaz de entenderla y sometido por su pasión hasta el desenlace fatal.

La producción, que evoluciona del realismo a la abstracción, se desarrolla sobre una estructura circular, una especie de carrusel de la vida en la que el tiovivo del primer acto da lugar a la intimidad de un boudoir, en el segundo; a la soledad de una cárcel, en el tercero, y a un descampado fantasmal en el final de la ópera.

La escenografía de Frank Philipp Schlößmann y el vestuario de Jon Morrell evocan la sociedad opresiva e hipócrita de los años 40 y 50 del siglo pasado, que guarda similitudes con el ambiente cortesano biempensante de la época de Luis XIV, durante la cual se publicó la novela de Prévost.

La producción, con ritmo y atmósfera cinematográficos, se nutre de distintas fuentes de inspiración, del neorrealismo italiano estetizante de Ossessione, de Visconti, a la intimidad de Eyes Wide Shut, de Kubrick, en la que el espectador presencia, como voyeur, al camino autodestructivo de una pareja.

Para dar voz y vida a la partitura de Puccini se alternarán dos repartos de grandes voces con Sondra Radvanovsky y Saioa Hernández (Manon Lescaut), Michael Fabiano y Jorge de León (Renato Des Grieux), Lucas Meachem y Szymon Mechlinski (Lescaut), Alejandro del Cerro y Albert Casals (Edmondo), secundados por Pietro Spagnoli, Mercedes Gancedo, Javier Franco, Javier Castañeda y Mikeldi Atxalandabaso.

Nicola Luisotti, que despidió la pasada temporada con Il trovatore, inaugura la presente dirigiendo su quinto título pucciniano al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, del que es director honorario.

Con la vuelta de Manon Lescaut, 102 años después de su última interpretación en el Teatro Real, se repara una incongruencia más en la memoria artística del coliseo lírico madrileño, producto de su azarosa historia, que en los últimos 30 años se intenta normalizar.