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El Romanticismo protagoniza un nuevo concierto de la Cátedra de Viola de la Fundación BBVA en la Escuela Superior de Música Reina Sofía

Ninguno supera los 22 años, pero todos combinan talento con una probada capacidad de trabajo: Héctor Cámara (Madrid, 1996), Raquel de Benito (Madrid, 1996), Noemí Fúnez (Madrid, 1999), Joaquín González (Marbella, 1996), Marta Mestre Rocha (Lisboa, 1998) y Karine Vardanian (Moscú, 1996), alumnos del grupo de la Cátedra de Viola Fundación BBVA dirigido por la profesora Diemut Poppen, han protagonizado este miércoles 21 de marzo un concierto en la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

20 marzo, 2018

El Romanticismo ha sido el marco principal de un evento en el que los jóvenes intérpretes han mostrado lo aprendido durante la primera parte del curso académico. Lo explica Diemut Poppen: “Es muy importante que el programa tenga sentido desde el punto de vista pedagógico y, al tiempo, pensamos en el público. Hemos escogido el periodo romántico, y tendremos composiciones que son hermosas y conocidas. Para mí es importante que los alumnos hayan hecho avances apreciables durante el primer trimestre de curso, así que trato de darles obras que puedan manejar, que no sean demasiado difíciles, pero en las que encuentren también un camino para expresarse. El objetivo es doble: que sean profesionales en el escenario, que tengan una buena técnica; y que se conviertan en verdaderos artistas, es decir, que sean libres para expresar lo que quieren transmitir”.

Héctor Cámara tuvo a su cargo “dos movimientos de la primera sonata para viola de Brahms. La escribió inicialmente para clarinete pero él mismo hizo la transcripción para viola. Es una obra que en viola permite una interpretación más apasionada, con un vibrato muy cálido, muy intenso”.

Karine Vardanian interpretó la Sonata número 3 para viola de Paul Hindemith, de la que comenta: “Cuando toco esta sonata es como si viviera otra vida: mi alma puede decir lo que realmente quiere; y eso es una oportunidad extraordinaria”.

Raquel de Benito llevó a la viola la segunda sonata de Brahms: “La he tocado más veces, pero lo maravilloso de Brahms y de esta composición en particular es que cada vez que vuelves sobre ella descubres algo nuevo”. En su repertorio también figuró la Sonata para viola de Rebecca Clarke, que ella considera “realmente bonita”.