El ciclo “Johann Sebastian Bach: su música al violonchelo” se desarrolla entre el 30 de septiembre y el 28 de octubre

Iagoba Fanlo: “Con las ‘Suites’ para violonchelo Bach da un salto compositivo de 300 años”

“Si la música es la arquitectura invisible -como decía Adriano en sus memorias según Yourcenar- Bach es el arquitecto total”, asevera Iagoba Fanlo. El músico protagoniza el ciclo “Johann Sebastian Bach: su música al violonchelo”, una serie de tres conciertos que tienen lugar en el Palacio del Marqués de Salamanca entre el 30 de septiembre y el 28 de octubre. El ciclo ofrece las seis Suites de Bach para violonchelo, repartidas en dos veladas, y una tercera entrega con las sonatas para viola de gamba y clave, en una versión donde el chelo sustituye a la viola.

1 octubre, 2022

Ciclo de conciertos

Johann Sebastian Bach: su música al violonchelo

Del 30 de septiembre al 28 de octubre de 2022.

Fanlo abordó por primera vez estas las Suites con diez años, a través de un libro que le proporcionó su padre y que contenía el manuscrito de Ana Magdalena Bach (esposa del compositor, pues no se conserva copia autógrafa del músico de Eisenach) y la revisión moderna de un intérprete. “Yo le decía: ¿no me puedes dar una versión normal? Y él respondía: con esta, si te surge alguna duda puedes consultar el original. Lo que quería es que aprendiera poco a poco a leer entre las líneas de lo que ha escrito el compositor. Muchas veces, en una partitura hay más pistas de lo que pensamos a primera vista”.

¿Qué suponen estas Suites en la historia de la música? “Con las Suites para violonchelo y las partitas y sonatas para violín solo, Bach abre un camino prácticamente inexplorado en la música hasta entonces, pues los coloca como instrumentos solistas de primer orden. Es a partir de Bach cuando todos los compositores empiezan a escribir piezas de solo para ellos”, explica Fanlo.

Pero no es solo la originalidad del planteamiento, resalta: “El salto compositivo que Bach da en las Suites es de 300 años, porque ya extrae a los instrumentos todo su potencial; y porque la dificultad que tienen estas obras sigue de completa actualidad, precisamente cuando se van a cumplir tres siglos de la última de ellas, escrita en 1723. Es como si en 1900 alguien hubiese inventado un coche que hoy está disputando el Mundial de Fórmula 1”.

Una obra caleidoscópica con muchos recorridos posibles

Este catedrático del Conservatorio Superior de Música de Aragón no duda en afirmar que “hay tantas Suites como intérpretes. A veces escucho mis propias grabaciones y me digo: ahora te enseñaría el museo desde otro sitio, te contaría la misma historia pero con otro recorrido. Porque las Suites de Bach son muy caleidoscópicas; permiten muchas formas de trasladar la historia y de mostrar el contenido que encierran”.

Y, en este sentido, la experiencia es un grado. “Son muy exigentes a nivel técnico, pero también requieren haberlas interpretado muchas veces para llegar a entender qué es lo que quieres contar, para transmitir con nitidez un mensaje propio y elaborado. Necesitan un tiempo de maduración: el propio Casals, su descubridor, les dedicó entre 20 y 30 años antes de empezar a tocarlas en público. Y es simplemente porque quería estar muy convencido de la historia que estaba contando. Porque, encima, la música es tan buena que hasta las partes más amenas son sencillas, pero no simples. Armar una historia con sentido que aúne las secciones más sencillas y las más complejas es un trabajo de muchos años que comporta una experiencia cierta y madurez. Cada vez disfruto más este repertorio y espero seguir haciéndolo durante muchos años”.

El carácter polifónico en un solo instrumento que reverbera en las Suites se debe a que “presentan un diálogo continuado entre dos voces y eso es lo mismo que hacer teatro con dos actores: tienes que saber ir dando paso a uno y otro cuando muchas veces hablan a la vez. Yo trabajo sobre una narración que ha escrito Bach, pero quiero que su relato sea lo suficientemente claro como para poder despertar en el oyente imágenes, emociones, sensaciones y pensamientos que serán distintos según cada persona. Y precisamente porque es una historia sin palabras y tiene el poder de llevar a la gente a lugares a los que no acceden durante el resto de sus actividades diarias, la música es un lenguaje universal”, concluye el intérprete.

Si el primer concierto (30 de septiembre) incluye las Suites 1, 2 y 6 y el segundo (21 de octubre) las número 3, 4 y 5, la tercera velada (28 de octubre) se dedicará a las Sonatas para viola de gamba y clave, en una versión que sustituye la viola de gamba por el violonchelo y donde al clave se sienta Yago Mahúgo, uno de los mayores especialistas en la interpretación según criterios históricos. “De nuevo, Bach crea aquí un estilo que ya no tiene vuelta atrás y se vuelve habitual que los compositores creen obras para violín y piano o para violonchelo y piano”, insiste Fanlo. “En estas sonatas encontramos una música mucho más a pie de calle, el pop de la época. Tuvo gran éxito en su momento y esa es la razón por la que 300 años después nos sigue gustando… Tiene todos los componentes para ser un boom: ritmo, contratiempo, diálogo… todo lo que nos gusta en la música”.