Tras sus viajes a Milán y a París, el compositor italiano Luigi Boccherini se estableció en España siguiendo a la cantante Clementina Pelliccia, de quien se había enamorado y con la que terminaría casándose, viviendo el resto de su vida en España. Aquí entró al servicio del infante Luis de Borbón como compositor de la Capilla Real de la corte del palacio de Boadilla del Monte (1770-1776), y más tarde en el abulense palacio de la Mosquera de Arenas de San Pedro (1777-1785), lejos de la corte madrileña y cerca de las cumbres de la sierra de Gredos. A pesar de su lejanía de los centros musicales europeos, en el ambiente de la apacible vida cortesana de estos dos palacios compuso gran parte de su música de cámara, en un estilo clásico comparable al de su contemporáneo, el austríaco Joseph Haydn. Finalmente, residiría en Madrid en los últimos años de su vida en la corte de los condes-duques de Benavente-Osuna (1786-1805) y en otros seis domicilios de la capital.
El maestro nacido en Lucca, como excelente violonchelista que era, otorgó siempre un papel protagonista a su instrumento en su abundante producción compositiva. Y concretamente, en el terreno de la música de cámara, compuso 114 quintetos de cuerda con dos violonchelos (G. 265-378), según el catálogo boccheriniano del musicólogo Yves Gérard (Thematic, Bibliographical, and Critical Catalogue of the Works of Luigi Boccherini, Londres, Oxford University Press, 1969), aunque el último quinteto catalogado no es auténtico y tres de los quintetos incluyen el contrabajo en vez del segundo violonchelo. Este corpus tan abundante le consagra como el compositor de quintetos de cuerda más importante de toda la historia de la música.
La formación de quinteto de cuerda con dos violonchelos, es decir, un cuarteto de cuerda tradicional más un violonchelo añadido, había sido casi inexistente hasta entonces y, de hecho, se puede considerar a Boccherini como su inventor. Esta forma musical, denominada en inglés cello quintet, poco habitual en otros compositores, fue utilizada también por Gaetano Brunetti en sus coetáneos seis quintetos de la Opera I, y por Dittersdorf, Cherubini o Schubert en su Quinteto en do mayor, D. 956; sin embargo, la plantilla más habitual de quinteto de cuerda, en inglés viola quintet, contaba con dos violas, con ejemplos de Michael Haydn, Mozart, Beethoven, Mendelssohn, Brahms, Dvořák o Bruckner.
El origen de los quintetos boccherinianos está probablemente en la familia Font, porque cuando Francisco Font es contratado por el infante comienza la composición de la serie de quintetos de cuerda con dos violonchelos, ya que este instrumentista y sus tres hijos eran intérpretes de violín, viola y violonchelo, y formaban una suerte de cuarteto de cuerda familiar al que se sumaba el violonchelo concertante de Boccherini.
En los quintetos de cuerda del compositor luqués, que el célebre violonchelista neerlandés Anner Bylsma consideraba «la obra maestra de su producción», brillan las características de toda su obra: enorme calidad, originalidad sobresaliente y gran unidad, con particularidades tan destacadas en su composición como el uso de la forma cíclica. En su estilo musical destaca la aportación de España y su rico folclore a su música, con danzas como el fandango, la folía, la seguidilla (sighidiglia spagnola), etc., lo que le convirtió en uno de los compositores más destacados de nuestro país, que incluso castellanizaba su nombre como Luis Boquerini.
En el catálogo de Alfredo Boccherini y Calonje, biznieto de Luigi, se recogen los dos tipos de obras que el compositor distinguía según su dimensión y el número de movimientos, a los que asignaba un diferente precio: opera grande, de larga duración y con tres o más movimientos, que en el caso que nos ocupa se denomina quintetto; y opera piccola, de corta duración y con tres o menos movimientos, llamada en este caso quintettino. Pues bien, de los quintetos del programa del concierto, en el citado catálogo aparecen como opera grande el G. 337, y como opera piccola los G. 324 y G. 341.
El Quinteto de cuerda n.º 73 en si bemol mayor, op. 39 n.º 1, G. 337 (Madrid, 1787) «per due violini, viola, violoncello e contrabbasso obbligato» pertenece al Opus 39, escrito originalmente para quinteto de cuerda con contrabajo, el único para este orgánico en toda la producción boccheriniana. La razón de elegir el contrabajo como quinto miembro del conjunto se debió, sin duda, a que entre los músicos de la corte de los condes-duques de Benavente-Osuna existían dos contrabajistas (Pedro Sebastián y Ramón Monroy) y, probablemente también, a que el contrabajo suponía para el compositor una herencia familiar muy entrañable, pues su padre, Francesco Leopoldo, había sido contrabajista.
El manuscrito autógrafo se conserva en la Biblioteca Estatal de Berlín. Además de esta fuente, en la misma biblioteca existe una copia realizada en Berlín para Federico Guillermo II de Prusia. La primera edición de las partes instrumentales fue impresa en París por Pleyel en 1809 y catalogada equivocadamente como op. 37, n.º 20.
A lo largo de toda la composición se percibe la preponderancia del violonchelo, mientras el contrabajo realiza un soporte meramente armónico. Abundan los efectos dinámicos, y el compositor incorpora en la partitura numerosos términos explicativos como soave, dolcissimo, sotto voce, strascinato, smorfioso, con grazia, al ponte, etcétera.
El Quinteto de cuerda n.º 60 en do mayor, op. 30 n.º 6, G. 324 (Arenas de San Pedro, 1780), de sobrenombre «La música nocturna de las calles de Madrid», refleja la alegre vida noctámbula callejera madrileña, donde suenan las campanas de las iglesias que se mezclan con el avemaría o los cantos sagrados del rosario, tocan los músicos ciegos con sus instrumentos, se escucha el pasacalle y las melodías cantadas en la vía pública con el rasgueado de las guitarras, se oyen los tambores de los soldados y la música militar de los regimientos que se retiran a sus cuarteles tocando la marcha de La ritirata, música de la que toma el nombre el grupo que interpreta el concierto. Esta marcha se inspiró en La retreta de Manuel Espinosa (c. 1730-1810), que figura en el Libro de la ordenanza de los toques de pífanos y tambores que se tocan nuevamente en la infantería española, obra que se encuentra digitalizada en la Biblioteca Digital Hispánica de la Biblioteca Nacional de España.
El manuscrito autógrafo se guarda en la Biblioteca Estatal de Berlín, que recoge la primera versión sin las variaciones sobre la Ritirata. Y existe una copia de Louis Picquot, realizada entre 1820 y 1850, que es la segunda versión de la partitura general, con las variaciones sobre la Ritirata, que hoy día son consideradas una obra aparte. La primera edición, con la versión original, la publicó Bachmann en Hannover en 1921.
El Quinteto de cuerda n.º 77 en re mayor, op. 40 n.º 2, G. 341 (Madrid, 1788) es llamado Fandango porque su último movimiento se basa en esta danza popular española de compás ternario, que se bailaba en representaciones teatrales llamadas tonadillas. El autor había utilizado ya, en el Cuarteto de cuerda «La Tirana», una de aquellas tonadillas que estaban de moda en la época, que concluían con el «¡Ay, tirana!», y que deben su nombre a la actriz, contemporánea de Boccherini, María del Rosario Fernández, la Tirana, que las cantaba, y a la que Goya retrató dos veces.
En el manuscrito, el autor explica: «Quintetino imitando el fandango que toca en la guitarra el padre Basilio», que era un guitarrista virtuoso protegido por el rey Carlos IV, e invita al violonchelista a tocar las castañuelas mediante una indicación que dice castagnetto.
El manuscrito autógrafo originalmente se encontraba en la Biblioteca-Museo de la Ópera de París, pero hoy se halla en la Biblioteca Nacional de Francia. La primera edición fue publicada en París por Janet et Cotelle en 1822, donde apareció como op.50, n.º 2.
En 1798, Boccherini transcribió esta misma danza en uno de sus quintetos con guitarra (G. 448) compuestos para el marqués de Benavente, cuyo manuscrito original está perdido, pero la copia realizada por François de Fossa antes de huir a Francia escapando de la guerra de la Independencia aún se conserva, y, después de ser propiedad de diferentes librerías, fue adquirida por la Biblioteca del Congreso de Washington D.C. en 1922, donde actualmente está archivada junto con cinco guitarras de la época. Se puede disfrutar de esta versión del Fandango en el CD The Cello in Spain de La Ritirata y Josetxu Obregón (Glossa).
El Minuetto del Trío de cuerda n.º 2 en sol mayor, op. 34 n.º 2, G. 102 (Arenas de San Pedro, 1781), pertenece a las seis piezas para dos violines y violonchelo, registradas por el propio compositor como Opus 34 y encuadradas en el grupo de obras calificadas de opera grande.
En el manuscrito que se conserva en la Biblioteca Estatal de Berlín, fuente utilizada para el presente concierto, Boccherini lo dedica al infante don Luis, lo que no le impidió enviar posteriormente estas composiciones al rey Federico Guillermo II, razón por la que se encuentran en Berlín. Estas vicisitudes y la extensa circulación de la serie muestran la alta calidad y consideración que tuvo en su momento, ya que todo indica que los editores y los mecenas del genio de Lucca la apreciaron, divulgaron y disfrutaron ampliamente.
Finalmente, podemos oír el bellísimo Adagio del Concierto para violonchelo y cuerdas n.º 7 en sol mayor, G. 480, probablemente la parte de mayor calidad musical de uno de los doce conciertos para violonchelo que han sobrevivido hasta nuestros días, quizás el más conocido de todos por la versión sui generis que el violonchelista Friedrich Grützmacher creó mezclando movimientos de diferentes conciertos.
En este programa se cuenta con el contrabajo también en los quintetos escritos originalmente para dos violonchelos, lo que aporta una profundidad tímbrica muy interesante, así como homogeneidad al conjunto de las obras. Los quintetos de cuerda del concierto pueden escucharse en el CD Fandango: Boccherini String Quintets, de La Ritirata y Josetxu Obregón (Glossa).
José Luis Obregón Perea