El presente concierto reúne obras de los compositores españoles Raquel García-Tomás, José María Sánchez-Verdú, Eneko Vadillo, Óscar Escudero e Israel López Estelche, distinguidos con la Beca Leonardo de Investigación Científica y Creación Cultural, quienes, en esta ocasión, cuentan con el impulso artístico del compositor italiano Salvatore Sciarrino, galardonado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera 2011.
Sciarrino es una figura imprescindible de la creación musical de las últimas décadas. Desarrolló una formación fundamentalmente autodidacta, aunque recibió la orientación de Franco Evangelisti durante su paso por la Accademia Nazionale di Santa Cecilia. Su lenguaje compositivo, profundamente personal, integra procedimientos de la vanguardia más radical con una sensibilidad abierta al diálogo con la tradición y con ciertos elementos de carácter posmoderno.
Salvatore Sciarrino
Trío n.º 2
El Trío n.º 1 era de 1975. Su opulencia consumió bastante energía y, como consecuencia, siguió una temporada desnuda. De la misma manera, aunque con un estilo diferente del primero, este Trío se enfrenta a una formación de equilibrio imposible. De esta agrupación histórica asume la heterogeneidad, convirtiéndola en el punto de fuerza de cualquier opción compositiva posterior.
El Trío n.º 2, de 1987, es escueto y descarado. Parece mostrar la transformación de las figuras como a través de las pantallas de una máquina fantasma: algo mágico y, al mismo tiempo, mecánico. También la música exhibe sus mutaciones genéticas.
No es el uso del ordenador lo que va a hacernos modernos. Al contrario: puede quebrantar la memoria y llegar a corroer la invención. El esfuerzo de imaginar un resultado constituye el primer síntoma de la creatividad.
Tres eran las Gracias: Mélete, el ejercicio; Mneme, la memoria; Aede, el canto. Entonces, ¿qué nos hará modernos? La sensibilidad, la inteligencia atenta, una sed insaciable. No el afán de llegar, ni la estúpida facilidad de las impresoras». (Salvatore Sciarrino, 1987)
Raquel García-Tomás
Alice’s Adventures in Wonderland
Alice’s Adventures in Wonderland para piano, electrónica pregrabada y videoanimación (2014) es una obra interdisciplinar que nace de la colaboración entre la compositora Raquel García-Tomás y la ilustradora Ainhoa Sarabia, quienes quisieron conmemorar el 150 aniversario de la primera publicación de la novela de Lewis Carroll.
La obra busca construir un lenguaje audiovisual coherente vinculado a la estética del cine mudo antiguo —especialmente el cine de animación— utilizando los recursos técnicos actuales. Este enfoque se consigue con ilustraciones en blanco y negro, intertítulos que clarifican el desarrollo de la historia, un piano en escena que interactúa de forma estrechamente mimética con la proyección y una electrónica que se funde con él, generando la ilusión del sonido de una grabación antigua. (Raquel García-Tomás, 2014)
José María Sánchez‑Verdú
Nār
Nār es parte de un ciclo en crecimiento de título genérico NUR. En este caso, es un quinteto para flauta, clarinete, piano, violín y violonchelo. Fue estrenado en Múnich en 2021 como encargo del ensemble Risonaze Erranti bajo la dirección de Peter Tilling.
Nār se enfrenta, en concreto, a la visión del escultor Pablo Serrano a partir de su ideación y obra Quema del objeto (1981). En ella, Serrano habla de la «presencia de la ausencia» y tematiza el concepto de vacío en la escultura. El autor integra en una escultura de hierro un material inflamable que es quemado al inicio, como en un ritual: la desaparición de este objeto orgánico no es óbice para seguir existiendo como una forma de ausencia dentro del resto de la escultura que no queda afectada por el fuego. Permanece un vacío con la memoria de una presencia ausente…
La palabra árabe nār (fuego) describe poéticamente este proceso y esta perspectiva artística conceptual dentro de una escultura (uniéndolo al fuego como material primigenio y místico en el sufismo). La permanencia del hierro como material inorgánico se confronta a la propia desaparición de un material orgánico. El fuego y la quema (la destrucción) derivan en el vacío. En la obra musical, esta perspectiva de confrontación entre lo inorgánico y lo orgánico —la permanencia de lo primero y la destrucción de lo segundo— se transfigura en el propio material musical. La obra recorre márgenes extremos de la percepción, en las dinámicas y en sus estructuras rítmicas basadas sobre todo en ostinati apenas perceptibles. (José María Sánchez-Verdú, 2021)
Eneko Vadillo
Fibrilatio
Fibrilatio se inspira en la astrofísica, en particular en el esquivo fenómeno de las ondas gravitacionales: distorsiones en el tejido del espacio-tiempo provocadas por eventos cósmicos. La obra no pretende una traducción literal de estos fenómenos al sonido, sino que busca crear una analogía musical de sus cualidades dinámicas: su capacidad de propagarse, acumularse y, finalmente, disolverse. La obra ha sido galardonada con el primer premio en la 19ª edición del Concurso Internacional de Compositores Kazimierz Serocki (2025), en Polonia, organizado por la Sociedad Polaca para la Música Contemporánera. Explora la relación entre el flujo impredecible de las ondas gravitacionales y el comportamiento errático del movimiento browniano, analizando cómo la energía puede dispersarse, concentrarse y disolverse. Su retórica musical se despliega a través de procesos de propagación, densificación y disolución final. En el corazón de la pieza reside un dramático punto de máxima densidad: un instante de energía comprimida que estalla en escalas radiantes.
Estas escalas no son gestos arbitrarios, sino proyecciones de sonoridades espectrales, resonancias que dan forma al tejido armónico de la música. Compuesto en un solo movimiento, el ensemble evoluciona a través de sucesivas capas de creciente actividad y complejidad textural. Culmina en una transformación extrema: el material se desintegra en partículas finas, atomizadas en los registros más agudos del conjunto. Este gesto final, de una delicadeza casi granulosa, alude a la escala cuántica, recordándonos que lo vasto y lo infinitesimal están profundamente entrelazados. (Eneko Vadillo, 2025)
Óscar Escudero
#5
#5. Desde el instante en que los intérpretes irrumpen en escena de forma coreografiada y atacan la primera nota, la obra despliega un proceso sostenido de desestabilización —casi de demolición— de las posiciones asignadas a cada elemento en el primer compás: los instrumentos, la disposición de los cuerpos, las estructuras musicales repetitivas, la luz o la palabra. Todo aquello que parecía constituir un marco estable queda expuesto a su interrupción, a su desaparición abrupta, para recomenzar bajo nuevas reglas de juego. Esa demolición no opera solo como metáfora formal o dramatúrgica, sino también como acción física y material, visible en la presión ejercida sobre los instrumentos, en el desgaste del gesto o en el uso puntual de herramientas —como un martillo por parte del pianista— que desplazan la relación convencional con la materia sonora.
La renovación constante del foco musical y una suerte de impulso de fuga por parte de los intérpretes precipitan el agotamiento de las jerarquías internas de la obra. Paradójicamente, ese proceso termina concentrándose en el mero «estar en escena»: en la desnudez fisiológica de cuerpos que respiran, se desplazan, hablan y se exponen. Los instrumentos aparecen entonces como prolongaciones físicas sobre las que se descargan los últimos restos de energía. (Óscar Escudero, 2014)
Israel López Estelche
Remembering
La composición es diálogo. Puede ser particular o colectivo; con lo existente o lo ausente, con un interlocutor tangible o referencial; en alusión a lo contemporáneo o a la tradición, real o ficticio. Sea como fuere, siempre presente. Cuando uno se acerca a la creación de una pieza nueva, puede creer que escoge tener ese diálogo o no. Falso. Lo único opcional es la manera en la que lo revela: más o menos palpable, más o menos alusivo o referencial.
Para esta ocasión, he decidido trazar ese diálogo con ciertas estructuras melódicas, armónicas y formales del Barroco medio. Referencias texturales, como el bajo continuo o la melodía de carácter vocal, con un fuerte vínculo hacia la ópera, se distribuyen como elementos que cobran sentido por cómo dialogan cuando se filtran, aparecen directamente o se insertan como técnicas en un lenguaje que recoge y reformula la tradición.
Así, este quinteto —formación seminal de PluralEnsemble, que nos lleva a otras obras— aspira a fluir entre épocas diferentes, haciendo que la música muestre el diálogo del compositor con su propia tradición. Y, a su vez, que el público pueda establecer ese diálogo referencial en su memoria. Recordando. (Israel López Estelche, 2026)