Vandalia
Rocío de Frutos | soprano (Beca Leonardo de Investigación Científica y Creación Cultural en Música y Ópera 2018)
Gabriel Díaz | contratenor
Jorge Enrique García | contratenor
Ariel Hernández | tenor
Javier Cuevas | bajo
ARCHIPIÉLAGO DIGITAL
CONCIERTO
06
MAR
2026
TEMPORADA DE MÚSICA 2025-2026
06 MAR 2026
Vandalia
Rocío de Frutos | soprano (Beca Leonardo de Investigación Científica y Creación Cultural en Música y Ópera 2018)
Gabriel Díaz | contratenor
Jorge Enrique García | contratenor
Ariel Hernández | tenor
Javier Cuevas | bajo
Claudio Monteverdi (1567-1643)
Il Sesto libro de madrigali
Sestina, Lagrime d’amante al sepolcro dell’amata (18 min)
1. Incenerite spoglie – Prima parte
2. Ditelo, o fiumi – Seconda parte
3. Darà la notte il sol – Terza parte
4. Ma te raccoglie – Quarta parte
5. O chiome d’or – Quinta parte
6. Dunque, amate reliquie – Sesta e ultima parte
Carlo Gesualdo (1566-1613)
Madrigali a cinque voci (22 min)
Già piansi nel dolore (Libro sesto)
Moro, lasso, al mio duolo (Libro sesto)
Sospirava il mio core – O mal nati messagi (Libro terzo)
Itene, ò miei sospiri (Libro quinto)
O dolce mio tesoro (Libro sesto)
Chiaro risplender suole (Libro sesto)
Claudio Monteverdi
Il Sesto libro de madrigali
Lamento d’Arianna (13 min)
1. Lasciatemi morire – Prima parte
2. O Teseo – Seconda parte
3. Dove è la fede – Terza parte
4. Ahi, che non pur risponde – Quarta parte
Monteverdi vs. Gesualdo: Retórica del dolor
Con este programa, grabado en CD por Vandalia, el grupo penetra en uno de los repertorios y de las épocas más fascinantes de la historia de la música. A principios del siglo XVII, Monteverdi conmovió los cimientos del refinado universo madrigalístico italiano con obras absolutamente visionarias, como los dos lamentos que se incluyen en el recital.
Paralelamente, Carlo Gesualdo lanzaba, con las torturadas armonías y las retorcidas imágenes cuasipictóricas de sus piezas, un dardo al futuro que el mundo musical tardó en asimilar. Las cinco voces de Vandalia se ponen aquí al servicio de un expresionismo descarnado y palpitante, fiel reflejo de uno de los giros más apasionantes de la historia de la música occidental, que empezó a poner como centro de todas sus preocupaciones al hombre y sus emociones.
La llegada del siglo XVII coincidió con el experimento artístico-intelectual que supuso la creación de la ópera como género nuevo que perseguía reflejar un paradigma estético también nuevo. Este estilo moderno marca el inicio del barroco musical y adoptó diversas denominaciones (seconda pratica, stile moderno, stylus luxurians, nuove musiche, parlar cantando, stile rappresentativo…). Su implantación no estuvo exenta de polémica y el propio Monteverdi se vio envuelto en una célebre disputa con el teórico Giovanni Artusi, muy contrario a los postulados del nuevo estilo que Monteverdi y otros pioneros comenzaron a incorporar también en sus madrigales.
El objetivo primordial era poner la música al servicio del texto, de modo que aquella sirviese para reforzar los afectos poéticos. Para ello, la inteligibilidad era imprescindible, por eso los madrigales fueron abandonando de forma progresiva cierta oscuridad contrapuntística en favor de texturas que resaltasen la palabra y permitiesen realzar su efecto en el oyente, mediante el empleo de un amplio rango de figuras retóricas musicales entre las que se admitían audaces choques armónicos, impensables hasta el momento.
Los lamentos, por su especial carga dramática, se volvieron un género especialmente popular. Los dos de Monteverdi incluidos en el programa (Sestina y Lamento d’Arianna) son dos cumbres de la música occidental por su extraordinaria riqueza expresiva y la perfecta conjunción entre música y texto lograda por el genio italiano. El Lamento d’Arianna, inicialmente compuesto para una voz sola y continuo, es la única pieza conservada de la ópera del mismo nombre compuesta por el divino Claudio en 1608.
Su éxito fue tal, que el propio Monteverdi realizó la posterior versión como madrigal para cinco voces y lo publicó en su Sexto libro de madrigales, en 1623. También en este libro incluyó su célebre Sestina (Lágrimas del amante ante el sepulcro de la amada), otro lamento de una profunda carga emocional. En ambos casos, el doliente protagonista va atravesando diversos estados de ánimo: tristeza, apatía, rabia, amor… que tienen su correspondiente reflejo en lo musical de forma magistral.
También Gesualdo, como Monteverdi, experimentó una evolución en el estilo de sus composiciones madrigalísticas. El lenguaje algo más amable y contenido de sus primeros libros fue dando paso a un estilo mucho más audaz, con un empleo verdaderamente revolucionario de los cromatismos y las armonías disonantes, que incluso para el oyente actual resulta sorprendente. La selección de madrigales pertenece también, con excepción de dos de ellos, a su Sexto libro de madrigales.
En ambos casos, Gesualdo y Monteverdi, compositores fronterizos entre el Renacimiento y el Barroco, habían superado ya en estas obras la barrera hacia el nuevo estilo, cambiando para siempre el rumbo de la historia de la música.
Rocío de Frutos